lunes, 12 de marzo de 2012

Capítulo 2: Dulces diecisiete

Capítulo 2: Dulces diecisiete
- 6 años después-
-Renesmee-
Hay tres cosas de las que estoycompletamente segura.
Primera, Jacob es un Licántropo.Segunda, una parte de él se muere por mandar por saco a mi familia.
Y tercera, estoy total y perdidamente imprimada de de él.


Admire mi obra con detenimiento, era exacta a él. La imagen de Jacob Black, mucho mas adulto, de unos veinticuatro años de edad y notablemente más atractivo, me sonreía ampliamente desde el lienzo. No pude evitar sonreír yo también, su sonrisa era contagiosa hasta en aquel retrato. El rostro de Jacob había sido el protagonista de gran parte de mis pensamientos y sueños mas íntimos desde hace un año, aun que me avergonzara reconocerlo.
En ese momento alguien llamó a la puerta de mi habitación, rompiendo así el hilo de mis pensamientos.
Tape el cuadro a toda prisa. Tras un vago intento de peinarme con las manos, dije;
-Adelante-. Tía Alice apareció en aquel mismo instante, cargada de cepillos, complementos y montañas y montañas de maquillaje, seguida de tía Rosalie, que llevaba en sus mármoleas manos , un vestido color melocotón precioso.
Me senté frente al antiguo tocador, esperando que aquella tortura acabará cuanto antes.
- ¡ Como tienes las manos¡, llenas de pintura como siempre- me regaño Alice.
Adoraba pintar, empece a hacerlo después de la cena de despedida que nos hizo la manada de Sam Uley justo antes de de mudarnos de Forks a Canadá, por aquel entonces yo aparentaba cinco años, y dibuje un retrato bastante fiel de la manada, como una gran familia. Mamá se sorprendió al ver mi dibujo y descubrir que era muy fiel a la realidad.
La tortura a la que me sometieron mis tías, duro más de lo que habría deseado. Cuando quedaron satisfechas con el resultado, me pusieron frente al espejo y…
¿Aquella era yo?, esa mujer que estaba ante mí tenía, mi cuerpo, mi pelo, mi cara, pero aun así me costaba creer que yo fuera aquella chica del espejo que me devolvía la mirada confusa.
Llevaba un vestido color melocotón, sin tirantes, ligeramente por encima de la rodilla, con un escote prominente que sacaría los colores hasta a la chica mas atrevida. Una diadema de pedrería ,que tenía pinta de ser cara, sobre mi pelo rizado, que estaba recogido en un sencillo moño.
Mis labios tenían un ligero toque de color, rosado, al igual que mis mejillas, y juraria que mis pestañas se habían vuelto mucho más largas y voluminosas.
-No se que decir- dije embobada
-Que estas preciosa-exclamó tía Alice – realmente he hecho un gran trabajo- soltó sin ninguna clase de humildad.
Rosalie carraspeo.
- Perdón, ambas hemos hecho un gran trabajo – rectifico.
Acto seguido me sacaron de mi habitación y me arrastraron escaleras abajo, donde estaban todos los demás esperando el resultado de mi "transformación".
Antes de que pudiera darme cuenta estaba del salón, ante la atenta mirada de mi familia.
Tío Emmett fue el primero en hablar – menudo bombón-soltó e hizo un gesto obsceno con la pelvis, que yo interprete como una buena señal.
-Estas preciosa cariño- coincidió la abuela Esme mientras el abuelo asentía
Mi padre en cambio miraba a su hermano como si le fuera a matar por haberme dicho semejante cosa, mas propia de un vulgar albañil que de un vampiro refinado.
-Mi hija no llevará ese vestido- declaró mirándome de arriba abajo.
Antes de empezar a protestar mire a mi madre esperando su apoyo, pero ella parecía tanto o más horrorizada que papá, y eso que de los dos ella era la tolerante.
Alice y Rosalie bufaron a la vez frustradas.
-Vamos no seas antiguo Edward- se quejó Alice-esta preciosa.
-Pero mira que corta es es el vestido-dijo señalando a mi cadera totalmente escandalizado, si había algo peor que un novio celoso midiendo la longitud de tu vestido era una padre midiendo la longitud de tu vestido, y si tu padre era el siempre cabezota Edward Cullen era muchísimo peor.
-Oh no, la falda es lo de menos- dijo mamá mirando mi escote.
Mientras ellos discutían como histéricos, yo permanecía en silencio,pensando en si a Jacob le gustaría.
-Renesmee- chillo mi padre visiblemente alterado- a Jacob no le va a gustar tu vestido por que no te lo vas a poner- solo le faltaba empezar a patalear como un niño pequeño, cabezota.
Enrojecí de forma notable no era agradable que expusieran tus pensamientos más intimos en voz alta.
- Edward, que te he dicho de leer la mente de tu hija- le espetó mi madre
- Ya hemos hablado de eso-se defendió
El ambiente estaba muy caldeado. Pero tío Jasper parecía estar poniéndole remedio.
Cuando dejaron de discutir decidí expresar mi opinión
-Yo me siento muy bien con la ropa que llevo, jamás me había visto tan hermosa, pero si mi atuendo va a crear un conflicto iré a ponerme unos vaqueros.-dije con toda la calma que fui capaz. Obviamente no me lo iba a quitar ni loca, solo era una estrategia para dar lástima.
Parecieron avergonzados por su comportamiento, sobre todo mamá que tenia como hobbie regodearse en la culpa.
Al contrario que mi padre, que sabia de mis intenciones.
-Manipuladora-susurró y yo sonreí poniendo cara de niña buena.
Durante las horas posteriores vinieron cantidad de invitados, en clan Deneali fue el primero en llegar después vinieron los irlandeses y se nos unieron el resto una hora mas tarde, (excepto los rumanos Stefan y Vladimir).
Me saludaron con efusividad y cariño recordando aquel enfrentamiento con los Vulturis.
El abuelo Charlie no podía venir, lo cual me dio mucha pena, ero en verano iriamos a visitarle a Forks, eso me reconfortó.
Llevaba largo rato mirando a la ventana con aire ausente, acariciando el guardapelo en forma de corazón que descansaba sobre mi pecho. Solo quería ver la maldita Harley aparecer. Me sobresalté cuando noté la mano helada de mi madre sobre mi hombro descubierto.
- Vendrá- me aseguró- no se perdería esto por nada del mundo,
- ¿A que te refieres?-pregunté fingiendo no saber de que me hablaba.
- No te hagas la tonta, se que estas pensando en Jake.
Balbucee
- Tranquila, es normal, suele causar ese efecto- sus perfectos labios se curvaron, dibujando una leve sonrisa. Supe que su mente estaba en algún lugar del pasado recordando.
- A él-continuó volviendo a la realidad- le gusta hacerse esperar- el día de mi boda con tu padre vino en el banquete y eso era era el padrino-sonrió con nostalgia.
Comenzó a sonar una música de fondo y supe en ese mismo instante que la fiesta había comenzado.
Mamá cogió mis manos y tiró de mí, casi tuvo que llevarme a la fuerza por que yo no quería despagar mi cara del ventanal , no hasta que le viera aparecer.
Pero a pesar de mis esfuerzos , tuve que dar mi brazo a torcer.
Bailé con mi padre que, a regañadientes y tras insistir varias veces tía Alice admitió que estaba muy guapa. También baile con Nahuel ,otro híbrido como yo, era muy simpático aun que a veces se pasaba de listo sobre todo cuando se me insinuaba.
- Pareces triste- comentó en mitad del baile, bajando sutilmente la mano de mi espalda a mi cintura- ¿Es por que ya no podrás cambiar más?-
- Si, es por eso-mentí, me había dado la excusa perfecta- debe de ser una cosa horrible verse todos los dias igual.
- Míralo por el lado bueno,no te saldrán arrugas.
Me quede pasmada, Nahuel no había dicho aquello. Gire sobre mis talones levemente hasta ver frente a mí a un muchacho sonriente de tez morena y una sonrisa que cortaba la respiración y calentaba la sangre.
- Jake- chille- lo que hizo que todos los presentes miraran el por que de tanto escándalo.
Él me rodeó con sus musculosos brazos y me levantó del a darle besos por toda la cara.
- Vaya, si que te alegras de verme- dijo avergonzado
- Creí que no vendrías- Me dejo en el suelo ,estaba roja como un tomate tras el ataque de besos al que acababa de someter a Jacob.
- Fue por culpa de Seth y Leah- rodeó los ojos. Desde que nos mudamos a Canadá ellos tres vivían juntos haciéndose pasar por hermanos.
- Mentira- Dijeron Leah y Seth Clearwater a unísono , por primera vez estaban de acuerdo en algo.
- Se ha tirado media hora para arreglarse- dijo Leah
- Y otra media para decidir que corbata le quedaba mejor-añadió Seth
- ¿Estoy guapo?- le imitó la joven licántropo.
- Iros a la mierda- sugirió Jacob, claramente avergonzado.
Leah le lanzó una mirada a Jacob que no supe identificar y me abrazo.
- Felicidades Nessie- dicho esto se fue a dejar mi regalo junto a todos los demas.
Seth me revolvió el pelo, gruñí por lo bajo, me iba a despeinar- Felicidades Nessie-repitió- que pena, te vas a quedar así de bajita para siempre… enana para toda la eternidad- dijo travieso.
-Si enana- alcé un puño-pero con muy mala leche- Seth se hecho a reir.
- Bueno ,voy a ver si queda algo para comer aparte de sangre en esta fiesta… ¡Eh Edward¡-gritó mientras se iba.
Jake y yo nos quedamos mirando unos instantes sin saber que decir.
-¿Puedes salir afuera un momento?- dijo por fin- quiero darte mi regalo en privado.
Asentí y tomo mi mano y ambos salimos al jardín trasero, el silencio de cernía sobre nosotros.
-Nessie- pronunció mi nombre que si fuera humana me habría sido imposible oírle- este es tu regalo ,espero que te guste
Me tendió un sobre, parecía bastante serio , lo abrí con manos temblorosas.
Eran dos billetes de avión a Roma,Italia, me quedé gratamente sorprendida. Le miré con ojos vidriosos. Amaba pintar y tanto Leonardo Da Vinci como Roma me obsesionaban desde hacía mucho tiempo.
- Te he cogido dos billetes, por si quieres ir con alguien… o….- titubeo- por si alguien de tu familia quiere acompañarte, no creo que te dejen ir sola al país de los Vulturis, ya sabes que…
- Iré contigo- le interrumpí- nada me gustaría mas que ir contigo- dije mirándole intensamente.
Jake sonrió y por un momento pensé que enrojecía.
Pero entonces mis tías , Rosalie y Alice aparecieron rompiendo aquel clima tan especial que se había producido entre nosotros.
- Tienes que soplar las velas, pequeña- dijo Alice.
- ¿Pero qué?-dije fastidiada, tenían que interrumpir mi momento con Jake solo por una estúpida tarta.
-Enseguida vuelvo- le dije a Jacob- justo antes de volver de vuelta al salón me dí cuenta dí cuenta de que Jacob y Rosalie se miraban muy mal.
Cuando entré en la casa todos me estaban esperando sonrientes. Seth tenía un cuchillo y una cuchara en cada mano, esperando el momento de poder atacar el pastel.
Me cantaron el cumpleaños feliz con entusiasmo , tal vez con demasiado. Sin duda toda esa puesta en escena era cosa de Alice. Soplé las velas y aplaudieron, pero los aplausos fueron sofocados por los gritos de una acalorada discusión que tenía lugar en el jardín trasero.
Los allí presentes giraron la cabeza para ver lo que sucedía.
Fui la primera en salir de allí como alma que lleva el diablo para poner un poco de paz.
-…¿tengo que recordarte que estuviste perdidamente enamorado de su madre, Bella Swan, oh, tu gran amor- dijo Rosalie cruelmente- eso sin contar que deseaste la muerta de Renesmee desde antes de su nacimiento…-gritó
No podía creer lo que decía, no podía ser cierto, Jacob, Mi Jacob, me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… me quería… no de igual manera que yo pero… me quería… NO ERA POSIBLE QUE QUISIERA MATARME NO… el dolor se me hizo tan insoportable en mi pecho que solo pude gritar.
-¿ ESO ES CIERTO?- Mire a Jake con ojos llorosos, estaba casi tan pálido como un vampiro. Tía Rosalie en cambio de miraba con pena.
- Nessie… yo- se atrevió a decir Jacob con la cara rota de dolor.
- CALLATE-Le grité- no quiero…-sollocé- no quiero… saber nada.
Salí corriendo de allí a toda velocidad, empujando sin piedad a todo aquel se interpusiera en mi camino, hasta que llegué a mi habitación. Cerré las puerta de golpe me deje caer sobre sobre el suelo rota de dolor… mire el lienzo lienzo que estaba oculto bajo una mugrienta sabana, lo destapé y cogí un pincel negro para tapar la cara sonriente de Jacob Black ,pero no pude, simplemente mi mano no podía moverse ,era tan imposible borrar a Jake de aquel lienzo como lo era borrarlo de mi corazón.

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