lunes, 12 de marzo de 2012

Capítulo 12: Revolución.

Capítulo 12: Revolución.
Renesmee
Jacob me aparto suavemente de su lado. Solté un gruñido que salio desde el interior de mi garganta y el sonrío al ver mi reacción.
-¿No creerás que un muchacho sexy e indefenso como yo no opondrá un poco de resistencia verdad?-sus labios se curvaron en una mueca de autosuficiencia. Sabia que le necesitaba y por eso estaba jugando conmigo ,le encantaba molestadme, volverme loca y después dejarme con ganas de más.
Alce una ceja,-¿intentas hacerte el estrecho conmigo Jacob Black?. Su sonrisa se ensancho llegando a límites insospechados, creí que se le iba a desencajar la mandíbula de un momento a otro.
-No, solo digo que si quieres tomar este cuerpo que dios me ha dado- se señalo a si mismo al tiempo que yo soltaba una carcajada y murmuraba "creído" entre dientes- tendrás que hacer algo para conseguirlo.
Así que quería guerra, pues la tendría. Esto se estaba tornado un poco surrealista pero no me importó, me divertía, además sabia que el anhelaba mi cuerpo tanto como yo el suyo, podía ver el fuego de la pasión en sus profundo e hipnotizantes ojos negros.
-Desacuerdo-murmure- empecemos- me remangue las mangas de mi camisa fingiendo indiferencia – si para hacer el amor contigo tengo que darte una paliza, que así sea.
Jake se desnudo lentamente regodeándose mientras se deshacía de la poca ropa que cubría su musculoso cuerpo. Mire al suelo cuando se deshizo del pantalón, Jake nunca llevaba ropa interior, cuanta menos ropa tuviera que quitarse para entrar en fase mejor. Había podido comprobarlo la noche de la tormenta justo después de que le montara aquella escenita de celos y el confesara seguido de un arranque de desenfrenada pasión sus verdaderos sentimientos hacia mí. Aquella noche quedaría grabada en mi memoria toda mi existencia, lo habíamos hecho y aun que lo disfrute mucho los nervios no me habían dejado saborear el momento.
Se transformo en lobo delante mía, sacándome de mis oscuros pensamientos . Me agazape contra el húmedo suelo del bosque ,con la agilidad de una pantera y exhibí mis blanca dentadura. Pude ver cierta sorna en su expresión lobuna. Gruñí intentando imponer mi presencia frente al gran animal marrón rojizo. Él perro saco la lengua entre los afilados dientes y torció la cabeza de forma teatral. Solté una carcajada, se veía tan adorable. Recupere la compostura unos segundos después, no podía distraerme al fin y al cabo esto era un combate cuerpo a cuerpo "mmm...… cuerpo a cuerpo". Concéntrate, Nessie por favor, me regañe a mi misma. Sin duda mis hormonas no eran buenas aliadas cuando se trataba de machacar a Jacob en una pelea.
El gran lobo se preparo para atacar, estaba echándose hacia atrás para coger impulso y saltar sobre mí. Jake era muy predecible a la hora de pelear, aun que supuse que si esto fuera una pelea de verdad no se andaría con tantos miramientos.
Tense los músculos de mis piernas para cuando atacara saltar yo también. El gigantesco lobo salto majestuosamente mientras se precipitaba hacia mi. Me lance un segundo después, cuando mi cuerpo reacciono. Lo que paso a continuación sucedió a cámara lenta. Me sentía volar mientras me acercaba más a el gran animal, era una sensación genial, nunca había probado a saltar tan alto por que no lo había necesitado hasta ahora ,cuando cazaba en el bosque ni siquiera era necesario correr demasiado, los ciervos y los osos son animales muy lentos en comparación con los vampiros o semi vampiros en mi caso.
Desde arriba se veía todo en claro con el riachuelo incluido, los pájaros que paraban a beber en el riachuelo. Salieron volando despavoridos como el resto de los animales al advertir nuestra inquietante presencia, ahora mismo éramos lo mas peligroso que había en aquel bosque.
Sentí algo chocar contra mi ,algo que me hizo soltar un grito de dolor y acto seguido se escucho un estruendo, como si los mismísimos dioses se estuvieran peleando. Nada de eso, nuestro cuerpos habían chocado y como si alguien acelerara el tiempo con un mando a distancia ambos caímos hacia atrás chocando violentamente contra la vegetación.
A mi no me paso nada ,solo me comí el suelo del bosque y un poco de tierra, Jacob en cambio partió el árbol en el cual yo le había arrinconado anteriormente por la mitad. Me levante del suelo corriendo y fui a trompicones hasta el lugar donde Jake había caído. Supuse que estaría bien, ¿Qué podría pasarle a un licántropo si se estrellaba contra un árbol? Nada . Pero no se movía, estaba hecho un ovillo. Mi corazón se paro del susto, ahora si fui corriendo hasta ponerme de rodillas a su lado.
-Jacob- pose mis manos sobre su espeso pelaje y le acaricie, nada no se movía y respiraba con dificultad- Jake- le volví a llamar con la voz teñida de angustia. Tal vez el golpe había sido más duro de lo que yo misma había supuesto en un principio. Solloce enterrando mi rostro en su pelo suave y sedoso. –Jake no me hagas esto-tartamudee rota por el dolor- Por favor, sin ti mi vida no tiene sentido, te quiero, te necesito.
Dicho esto el gran lobo abrió un ojo, levanto la cabeza y se tiro sobre mi haciéndome caer hacia atrás mientras me lamia el rostro con su lengua- Idiota-brame pegándole fuertes puñetazos- creía que te morías- Jake volvió a su forma humana y me cogió por las muñecas con fuerza para que dejara de le, al tiempo que se moría de la risa-¿como era?, por favor, sin ti mi vida no tiene sentido, te quiero, te necesito- me imito poniendo una voz debil y mujeril que no le pegaba nada- Yo no tengo esa voz- me queje mirándole con odio.
-Claro que si, pero ese no es el tema, el caso es que me quieres y me necesitas- dijo burlón.
- Quiero y necesito que te mueras por gilipollas-respondí mientras le fulminaba con la mirada.- Si querías saber todo eso solo tenias que preguntarlo y no fingir que te estabas muriendo, me he sentido terriblemente culpable, casi me muero…
La expresión de Jacob cambio repentinamente tornándose seria. Se inclino sobre mí hasta rozarme los labios con suavidad. En ese momento no pude reprocharle nada,estaba hechizada por el olor de su cuerpo, olía a madera del bosque y a libertad, si es que la libertad tenia algún olor.
Note una suave y calida presión sobre mis temblorosos labios. Los míos se movieron en respuesta a la caricia de los suyos y deje que su calido aliento inundara todo mi ser justo antes de acariciar su lengua con la punta de la mía.
Deslice mis manos sobre su ancha y fornida espalda regodeándome de mi fortuna por tener a un hombre así entre mis brazos. Sus manos abandonaros mis muñecas que por fin quedaron libres de su agarre y vagaron libremente por mi cuerpo. Desabrocho sin prisa la cremallera de la sudadera que llevaba puesta. Yo me sentí morir ya solo con eso Deslizo su mano por la abertura que había dejado mi cremallera desabrochada y me beso por el torso de arriba abajo. Sonreí placidamente, me hacia cosquillas.
Por mi parte no hacia otra cosa que pasar mis manos por cada línea de su cuerpo, memorizándolo para siempre, sabiendo que seria la primera y la ultima mujer que podría tocarle así.
De improvisto Jake se despojo de la parte de arriba del chándal y empezó con la de abajo. Subí las caderas para que pudiera quitarme los pantalones con suavidad. Le mire, estaba súper concentrado intentando desatar el nudo que tenia mis pantalones de chandal.
Normalmenteera muy habilidoso, pero el temblor de sus manos delataba nerviosismo, o bien impaciencia. Le ayude a deshacer e nudo de mi pantalón y por fin pudo quitármelo. Me quede en ropa interior, y enrojecí, por dos cosas, uno, aun que sabia que yo era hermosa no podía evitar sentir cierta vergüenza cuando Jake me observaba como si quisiera comerme y no dejar ni los huesos, simplemente había soñado tanto tiempo con que él me mirara así que ahora que lo hacia me ponía frenética. Y dos, llevaba la ropa interior mas ridícula de la historia de ropa interior ridícula, no esperaba que hoy en una inocente excursión acabáramos haciéndolo en medio del suelo del bosque, por eso me había puesto unas desgastadas braguitas de Mikey Mouse que no eran las más sexys que tenia pero con diferencia las mas cómodas. Rece para que no se diera cuenta, pero al parecer los dioses no estaban de mi parte hoy, abrió desmesuradamente los ojos al ver mi ropa interior y dijo- ohh… no hacia falta que te pusieras tan sexy para mí, enserio. Me tape la cara con ambas manos roja de vergüenza – lo siento- murmure entre mis manos. Soltó una risita-¿te disculpas por llevar ropa interior cómoda?- se deslizo hacia arriba y le cogio el rostro con ambas manos- no seas tonta, si a mi me pone mucho…mmm… las próxima vez tráelas de Pluto ¿vale? Es que así me motivo más ya sabes, el es un perro yo soy un lobo.
Le mire tiernamente y nos los ojos brillantes, eso era amor sin duda, llevar unas bragas feas y en vez de reírse de ti decir que le ponen aunque le corten el royo por completo.
Le cogi por el rostro y lo bese con ímpetu, toda chica debería tener un novio que no se riera de la ropa interior infantil.
A Jacob le entraron las prisas acto seguido y prácticamente me arranco la ropa interior de cuajo, no estaba entre sus virtudes ser paciente. Me reí al ver que los dos estábamos desnudos, en su caso hace mucho rato desde que se había convertido hasta ahora. Decidí tomar el control y me puse sobre él, sabia que a Jake le gustaba el juegecito de ser dominado de vez en cuando. Nos besamos apasionadamente mientras sentía su cuerpo caliente bajo el mío, moría por sentirlo en mí interior, pero no podía dejar que mis hormonas me poseyeran como venia ocurriendo hasta ahora.
Pude oír con claridad el acelerado latir de su corazón y el mío estando en un momento tan intimo.
Le bese el torso de arriba abajo centrándome en el abdomen, me volvía completamente loca.
-Me haces cosquillas- dijo soltando una risa. Sonreí y pase la lengua por su abdomen-para, que no soy una tableta de chocolate gigante- bromeo mientras me miraba.
-Cualquiera lo diría, con tus músculos y tu tono de piel.
-Ja,ja, que graciosa, entonces, ¿si yo soy una tableta de chocolate tu que eres?
-¿Un queso gigante y sexy?-pregunte divertido
-Sexy vale pero eso de gigante es discutible- contraataco.
- Oye, ¿no estábamos en un momento de desenfrenada pasión? Porque narices estamos discutiendo que producto lácteo somos?
-Perdone usted señorita, tiene toda la razón…- dijo Jacob antes de volver a besarme con la misma pasión que antes.
Me tomo por los hombros y volvió a ponerse sobre mí, no puse ni una pega por eso, en ese mismo instante estaba demasiado nerviosa como para poner objeciones.
Sentí su cuerpo caliente contra el mío, que me envolvió como una gruesa manta en un frío invierno.
Deslizo sus carnosos labios por mi blanquecino cuello mientras yo envolvía las piernas en torno a su cintura y besaba toda aquella parte de su cuerpo que estuviera a mi alcance.
Bajo con sus manos hacia mis muslos y me estremecí entera bajo sus grandes y calidas manos que hacían que me derritiera por completo.
Abrió mis piernas con suavidad acomodándose en mis caderas. Mi corazón se desboco por completo y por un segundo creí que iba a morir y efectivamente, morí cuando note que entraba dentro de mi, al principio noté un dolor intenso, pero solo fueron unos instantes, seguidos de una oleada de placer que me hicieron revolverme bajo el suelo del bosque.
Me agarre a su espalda y moví mi pelvis suavemente acompasando sus movimientos a los suyos, dolía, pero era un dolor extrañamente placentero. Jake acaricio mis ardientes y sonrosadas mejillas-¿estas bien pequeña?-me pregunto con una ternura infinita. Asentí levemente pues no era capaz de hablar, o mejor dicho, no era capaz ni siquiera de pensar. Lo único que sentía, veía, necesitaba era a Jacob. Él pareció relajarse un tanto y si bien antes sus movimientos eran cuidadosos y comedidos ahora eran pasionales y tiernos, locamente tiernos. Le bese desesperadamente intentando ahogar los gemidos que salían sin parar de mi boca mientras nos movíamos perfectamente sincronizados. Bese su pecho con amor, casi de forma posesiva y un tanto loca. Le agarre del pelo y tire de el, en ese momento eché de menos la larga cabellera que lucia de vez en cuando.
Arquee la espalda cuando un intenso placer recorrió mi columna vertebral, entonces él aprovecho para susurrarme en el oído palabras de amor demasiado intimistas para decirlas en voz alta y otras tantas cochinadas que nos hicieron reír y enrojecer a ambos.
Juguetee con mi lengua cuando el reclamó mis labios con un beso voraz, le mordí el labio inferior tan fuerte que le salio sangre, que yo la saboreé con regocijo.
-Te quiero- le susurre al oído justo antes de llegar al más completo éxtasis llegando a morir por unos instantes y rozar el cielo para ver al mismísimo dios y después regresar con la persona amada, en no tardo en experimentar lo mismo
-Y yo a ti- le oí decir con la voz entrecortada justo después de que el volviera conmigo tras la pequeña muerte que habíamos experimentado.
Un sin fin de numerosas pequeñas muertes nos acompañaron hasta que la noche nos sorprendió. Hicimos cosas demasiado perversas como para ser contadas, nos quisimos como nunca y nos entregamos uno al otro por segunda vez de una manera casi celestial.

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